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ALTERNATIVAS DE EMPLEO BIEN PAGADO

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Hola! Creo que estás aquí por el mismo motivo que yo: la preocupación de que el sistema laboral no da ingresos suficientes a pesar de exigirnos tanto trabajo.

Sé de lo que hablas. Durante muchos años he sido profesor de yoga. Mis empleos han sido en escuelas, universidades y en centros de bienestar social. A pesar de ser un buen profesor, mi pago ha dependido del número de alumnos que tenga, por lo que en vacaciones o en contingencias como la epidemia de la influenza, tanto mi pago como mis alumnos se venían abajo.

Creo que tú también has sentido que tus ingresos no son suficientes, y has hecho lo mismo que yo: trabajar más, tomar horas extras, no tomar vacaciones, o hasta tomar un trabajo paralelo… ¿No es cierto?

Y tal vez así los ingresos sean suficientes, y te sientas mejor contigo mismo, como a mí me pasó cuando me puse a dar conferencias como loco. ¡Qué importa si ya no tienes tiempo libre! Al fin y al cabo la vida es dura y es lo único que uno puede hacer ¿o no?

Pero me hice consciente de que llegará un momento que no me alcance la energía y no podré continuar con tanta carga de trabajo. Dado que ya no hay sistema de pensiones, dependeré de los demás. Debo, pues, buscar una alternativa.

¿Te suena familiar? Se me ocurrió poner un negocio de playeras, luego una tiendita, pero pasó lo mismo: para que realmente funcione, hay qué dedicarle todo el tiempo, sin hablar de las fuertes inversiones y todo el riesgo de que los clientes te queden mal.

Cuando mis negocitos fracasaron, busqué por internet alternativas de empleo, y me encontré con todo tipo de negocios, desde los que te prometen libertad financiera (hacerte millonario) y te ponen a vender y a reclutar cientos de personas, hasta loterías, fraudes, pirámides y dinero fácil. Muchos de esos negocios pueden funcionar, pero rara vez como te lo dicen.

Pero no todo fue en vano. Encontré información muy valiosa, que es la que quiero compartir ahora contigo.

Del libro del alquimista, de Paulo Coelho, hay una historia muy interesante, pero muy cierta. Ya sé qué estás pensando: “Este tipo ya va a comenzar con sus cuentitos”. Sí, lo siento, pero es corto y vale la pena. Lo voy a escribir como lo recuerdo:

Cierto día, un hombre fue a visitar al más sabio de todos, para preguntarle cuál es el secreto de la felicidad. El sabio le respondió: “Estoy ocupado. Regresa en media hora. Pasea por mi palacio mientras tanto. Pero antes de irte, llévate esta cuchara que tiene dos gotas de aceite, y cuida que no se derramen de la cuchara”.

El hombre se fue, y durante la media hora caminó, mirando fijamente la cuchara, cuidando no derramar el aceite. Cuando regresó, el sabio le dijo: “¿Se te derramó el aceite?” y el hombre contestó orgulloso: “No. Aquí están las dos gotas”. “Perfecto –dijo el sabio-. ¿Viste mis fuentes, y mis vitrales, las esculturas y las alfombras hechas a mano de mi palacio?” “No –respondió el hombre-. Estaba tan ocupado cuidando el aceite que no vi nada de eso”. “Ah pues ve a descubrir todo eso y regresa en media hora más”.

Y así lo hizo. Al regresar, le dijo al sabio: “He visto todas las maravillas de tu palacio y he quedado encantado. Nunca había disfrutado así de la vida”. “¿Y las gotas de aceite? –preguntó el sabio.” El hombre miró la cuchara y descubrió que se le habían derramado. Entonces el sabio dijo: “El secreto de la felicidad es disfrutar del mundo, pero sin descuidar tus responsabilidades”.

Bueno –dirás-. Y este cuento ridículo ¿Qué tiene qué ver conmigo?

La cosa es que nos hemos dedicado a nuestras responsabilidades a tiempo completo, como el hombre que se perdía el mundo mirando su cuchara. Nos estamos perdiendo el mundo, la vida, trabajando como locos, y aún así el futuro no está asegurado.

Estarás de acuerdo conmigo: Sí, hay qué trabajar, pero trabajar para disfrutar de la vida, no para perdernos de ella. ¿No es obvio?

Tampoco te voy a decir que para ser feliz hay qué cambiar de auto cada año, o tener una casa en la playa, pero esa es mi opinión, quizás tú pienses otra cosa.

Lo importante es saber qué queremos. Si lo sabemos, tendremos una verdadera motivación para buscar otro tipo de empleo. La motivación es el primer paso. Sin ella, andaremos buscando por todos lados y no sabemos hacia dónde vamos, por lo tanto, no sabemos qué queremos encontrar.

¿Queremos ser ricos? ¿O queremos tener una buena calidad de vida?

¿Queremos todas las comodidades para olvidarnos de vivir? ¿O queremos tiempo libre porque tenemos sed de vivir?

¿Queremos dinero para adorarlo y acumularlo? ¿O queremos dinero para usarlo como una herramienta y alcanzar nuestros propósitos?

Una vez que sepamos qué queremos, sabremos qué tipo de trabajo queremos encontrar. Estoy seguro que coincidirás conmigo: un trabajo que te deje suficiente tiempo libre para disfrutar de la vida; un trabajo que te haga sentir satisfecho de tu labor, pero que no te esclavice; un trabajo que te permita ganar lo suficiente para construir tus proyectos, y donde el dinero no sea una limitación.

Tú me dirás: “Ya estás soñando despierto”. Pero no se trata de eso. Se trata de saber qué quieres, ya después averiguaremos cómo lograrlo.

El mundo es gigante. El ser humano tiene ilimitado poder de creatividad. Claro que la cosa está de la patada, pero claro que también hay opciones. Tú y yo no somos los únicos que están buscando alternativas: mucha gente ya lo ha hecho antes, y ha empezado a construir nuevos caminos. Algunos funcionan y otros no. Y dentro de las alternativas que funcionan, hay excelentes, que bien vale la pena conocer.

Pero te preguntarás: “Bueno, y después de todo, ¿Quién es este tipo?” Mi nombre es Juan. Si, deveras. Habemos tantos Juanes que cuando alguien grita “¡Juaaaaan!” como 30 personas volteamos a ver quién nos habla, je je je. Al igual que tú, estuve buscando durante años alternativas de empleo, y tuve la suerte de conocer a equipos de trabajo muy exitosos, de varios tipos: uno de ellos es un club de inversionistas, y otro es una gran empresa donde me dedico a dar cursos y conferencias.

Pero el proyecto más interesante que quiero compartir contigo es el Proyecto de Red. Puedes verlo aquí, o si gustas, puedes inscribirte gratis al minicurso “alternativas financieras” suscribiéndote en el siguiente formulario:



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